Pacientes
Para pacientes
Tu historia clínica no debería vivir en un simple Excel.
Cuando el nutriólogo o el entrenador que te atiende trabaja con Wellogi, cambian cosas concretas en tu consulta. Esto es lo que mejora, dicho sin tecnicismos.
Cinco diferencias
Qué cambia para ti, en concreto.
Te miden, no te calculan a ojo.
Tu profesional puede registrar hasta 125 valores de laboratorio organizados por tipo de estudio, y una batería de ocho pruebas físicas con sus protocolos. No es un cuadro de texto donde se pegan resultados sueltos: son datos ordenados que el sistema compara contigo mismo a lo largo del tiempo.
Tu plan sale de un método, no de una plantilla.
Los cálculos que producen tus calorías, tus macronutrientes y tu entrenamiento son siempre los mismos, aplicados igual cada vez. Eso significa que tu plan es reproducible y explicable: tu profesional puede decirte de dónde salió cada número.
Tu historial no se pierde entre consultas.
Lo que te midieron hace ocho meses sigue ahí, en el mismo formato, al lado de lo de hoy. Tu progreso se lee como una línea continua y no como archivos sueltos que nadie vuelve a abrir.
Tu expediente es un documento, no una nota.
Wellogi está construido sobre los requisitos de la norma mexicana del expediente clínico. En la práctica: lo que se te prescribió queda asentado con fecha, con quién lo hizo y con qué sustento. Si alguna vez lo necesitas, existe y se puede entregar.
Tienes un diagnóstico, no solo un plan.
Antes de decirte qué comer, queda escrito qué tienes, por qué lo tienes y en qué datos se ve. Es el formato PES, el estándar del diagnóstico nutricio. Suena técnico y lo es, pero para ti significa algo simple: puedes pedir que te lo expliquen, y existe por escrito. Queda asentado con fecha y con quién lo hizo, y una corrección no borra lo anterior: lo enmienda.
Tus datos
Lo tuyo es tuyo, y puedes pedirlo.
Tu peso, tus estudios, tus medidas y tus antecedentes son datos personales sensibles. La ley mexicana los protege, y Wellogi está construido para cumplir esa parte.
Tu información viaja y se guarda cifrada. Y cada profesional solo puede ver a sus propios pacientes: nadie más alcanza tu expediente.
El consentimiento para tratar tus datos se guarda como un documento con versión y fecha, no como una casilla que alguien marcó por ti.
Tu profesional puede exportar tu expediente completo y entregártelo. Si algún día cambias de profesional, tu historia no empieza de cero.
Puedes leer cómo se guardan y protegen los datos en nuestra política de seguridad y en el aviso de privacidad.
My Wellogi
Tu plan ya no se queda en el consultorio.
Wellogi es el sistema con el que trabaja tu profesional; My Wellogi es tu lado de ese sistema. Te llega su invitación por correo, creas tu contraseña y entras. No hay nada que bajar de una tienda de aplicaciones: si quieres, lo instalas en tu celular desde el navegador.
Ahí tienes tu plan de alimentación con los totales del día, tu rutina con el peso de cada serie, tu semana de entrenamiento, la evolución de tu grasa y tu músculo, tus estudios de laboratorio, tu próxima cita y los documentos que firmaste.
Y entre una consulta y otra, si tu profesional lo activa, marcas si cumpliste cada comida y cada entrenamiento del día, registras tus mediciones y le mandas los archivos que quieras que revise. Si lo permites, también te avisa cuando cambia tu plan o tu rutina, cuando hay un documento nuevo y antes de tu cita.
Sin rachas ni medallas: no es una app de retos. No sustituye tu consulta; la continúa.
Qué puedes hacer
Dos caminos, según dónde estés.
Ya tienes nutriólogo o entrenador
Pregúntale dos cosas: si trabaja con expediente clínico y cuál es tu diagnóstico nutricio. Las dos son razonables y un buen profesional las contesta sin problema. Si quiere conocer Wellogi, mándale la página que le corresponde.
Todavía estás buscando
Publicamos los directorios de los profesionales que se certificaron con nosotros, con su nombre, su ciudad y su correo. Son personas que estudiaron el método completo y decidieron aparecer públicamente.
Mereces saber de dónde salen tus números.
No es una exigencia difícil: es lo mínimo que debería poder decirte quien decide lo que comes y cómo entrenas.
